VARSOVIA

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¿A cuántos niños salvó Irena Sendler?

Actualizado: 18 de feb de 2020

Verdades y mitos


La historia de Irena Sendler (1910-2008) empezó a ser conocida hace relativamente poco, a principios de este siglo. Desde entonces conmueve a los que la conocen. Irena Sendler era una trabajadora social que durante la guerra ,,salvó a 2500 niños” del gueto judío de Varsovia. O por lo menos este es el gran mito sobre ella.


Cualquier persona al imaginarse a 2500 niños sacados del #gueto por una sola mujer va a reaccionar con asombro. ¡Son muchos niños! O quizas... ¿demasiados para ser verdad? Y sí, el número fue proporcionado por la misma Irena Sendler para después ser repetido sin mucha reflexión por innumerables historiadores, políticos y periodistas. Sin embargo, ¿de dónde viene la cifra? ¿Es viable? ¿Alguien se lo ha preguntado alguna vez?


Por suerte, recientemente sí. En 2018 fue publicado el libro de Anna Bikont ,,Sendlerowa w ukryciu”, basado en un sinfin de fuentes primarias, que investiga al detalle el trabajo de Irena Sendler y desmiente lo que hemos creído la verdad absoluta hasta ahora. ¡Ojo! No para quitarle la gloria a Sendler – porque esto es imposible - sino para llegar a una versión fidedigna de los hechos.


Historia de una mujer extraordinaria[1]


Irena Sendler nació en 1910 en Varsovia. Cuando estalló la segunda guerra mundial tenía 29 años y era trabajadora social en el Departamento de Bienestar Social. Casi de inmediato empezó a brindar ayuda a los judíos, primero a los amigos y conocidos, luego su actividad se iba ampliando. El gueto fue creado al cabo de un año, el 16 de noviembre de 1940. Irena Sendler, como trabajadora social, sacó el permiso para entrar al gueto. Aparte de lo permitido, es decir medicina y productos sanitarios, llevaba ropa y comida para regalar a la gente que vivía en condiciones cada vez peores. El gueto existió 2 años y medio: hasta el 16 de mayo de 1943, cuando fracasó el levantamiento armado. Hasta que empezaron las deportaciones hubo algunos, aunque relativamente pocos, intentos de sacar a los niños del gueto. Pocos, porque al principio vivir a escondidas fuera del geuto parecía mucho más peligroso que quedarse. Pocas personas decidían separarse de sus hijos. Muchas veces había que pagar por los escondites en casas de los polacos afuera de la muralla y cambiar el sitio varias veces para despistar a los nazis.